A la destrucción de empleos hay que sumar la pérdida del poder adquisitivo de los salarios. De acuerdo con el informe del Indec, la remuneración promedio de bolsillo de los más de 6.400.000 asalariados inscriptos resultó de 16.889 pesos, con un incremento interanual de 32,4  por ciento. La remuneración total previa de descuentos fue de 19.649 pesos. Esta cifra reconoce una pérdida de poder adquisitivo de entre 8 y 10 puntos respecto de la inflación, estimada por encima del 40 por ciento por la dirección de estadísticas de la Ciudad de Buenos Aires, consultoras privadas, universidades, centrales obreras y el IPC que difunde el Congreso.

Fuente: Página/12