Según pudo saber el diario Página 12 durante el ingreso a la cárcel, el Servicio Penitenciario pidió nombres y apellidos y les preguntó a qué partido político pertenecen. “Me siento orgulloso de mi identidad política, dijo Carlotto, pero un agente del servicio penitenciario no tiene por qué preguntármela porque no hace a su función”.