San Valentín si, San Valentín no

Por María Cristina Basiglio

Para  muchas cursilerías, para tantos romanticismos. En el día en que el amor entre las parejas se festeja parece necesario indicar una dolorosa realidad que las frías estadísticas nos arrojan a la cara todos los días, 57 femicidios en  45 días de todo lo que va en 2017.

Un horror que llena las horas en las  pantallas de los televisores y nos convierte en seres vulnerables, temerosas, o en jueces de las víctimas. Ante esta realidad muchas son las mujeres que se organizan y que dan pelea diariamente, desde distintos espacios, para  defender nuestros derechos.

Aunque no alcanza con el Encuentro Nacional de Mujeres al que cada año asisten más y más mujeres, con todas las marchas reivindicando cada uno de nuestros derechos, aun así los hombres nos siguen matando y la sociedad  juzgando.

Una sugerencia interesante, y no sólo para este día, es que reflexionemos sobre nuestra condición, las oportunidades, los derechos de nosotras, las mujeres. Con qué vara medimos a la hora de evaluarnos o evaluar a nuestras iguales. Estos días escuche a  mujeres y hombres responsabilizando a las víctimas de sus asesinatos. ¡Como si las mujeres anduviéramos por la vida provocando para  que nos maten!

La Asociación Civil “La casa del Encuentro”, única fuente de estadísticas desde el 2008 hasta que se creó el Observatorio de femicidios en Argentina  “Adriana Marisel Zambrano” , considera al femicidio como “una de las formas más extremas de violencia hacia las mujeres, es el asesinato cometido por un hombre hacia una mujer a quien considera de su propiedad”.

La casa del encuentro fue  fundada el 4 de octubre de 2003, con el fin de diseñar un proyecto feminista por los derechos humanos de todas las mujeres, niñas, niños y adolescentes, y tiene tres pilares fundamentales, lo político, lo social y lo cultural.

Desde el área de investigación de la asociación han desarrollado el término “femicidio vinculado” partiendo del análisis de las acciones del femicida  para consumar su fin, matar castigar o destruir psíquicamente a la mujer sobre la cual ejerce la dominación. En esta definición se registran dos categorías: personas que fueron asesinadas por el femicida al intentar impedir el femicidio o que quedaron atrapadas “en la línea de fuego”.

Cuando hablemos de amor, pensemos en practicarlo.

Si hay violencia, no es amor.

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