De la mentira a la verdad

Por Jorge Rodríguez

Es julio, y todavía cuesta entender lo que pasó y pasa en este año y medio de un país todavía mareado de tantos golpes recibidos, de ninguna caricia, y de incertidumbres multiplicadas e invadidas de miedo. Y de las mentiras, en aquel agosto-octubre de 2015, pasamos a la verdad de los hechos que comprueban, nuevamente en la historia argentina, cómo funciona un gobierno neoliberal, escondiendo conceptos y desnudando realidades. De la increíble pobreza cero y erradicación del narcotráfico bailando entre otras promesas ahogadas y contradictorias, mentiras, porque no hay otra manera de llamar a lo que hicieron, a hacer todo lo contrario a lo que supieron prometer frente a una cámara cual publicidad guionada, entre colores de alegría y sombras ocultas. De aquello pasamos a más de 1 millón y medio de despedidos, a casi 2 millones de subtrabajadores que rebuscan su vida en changas, a presos políticos, a persecuciones ideológicas, el nefasto 2 x 1, la propia argentina con cartel de venta, la preocupación del bolsillo, los cierres de pymes y comercios, los tarifazos insostenibles, la pobreza en aumento, el descuido total de los jubilados, de los docentes, el vaciamiento cultural, el golpeado CONICET y las futuras fugas de cerebros, la represión como estrategia de imponer miedo y quitarnos la posibilidad del reclamo, y de seguir nombrando esta nota se transformaría en un detallado informe de retrocesos sociales, culturales, políticos y económicos, y costaría muchísimo a este humilde columnista que la nota no se convierta en un libro. Libro, objeto que cuando este presidente tiene entre sus manos bosteza.

Y no es culpa de la gente, por más que lo primero a caer sea la ingenuidad, porque  a pesar de ya conocer a quienes conformaban una lista grande y de conocida y triste trayectoria política de nuestro país, existe un arma que nos apunta en todo momento, los medios de comunicación, tan o más responsables que los títeres que refuerzan los piolines que los sostienen, más aún ahora, que las papas queman y el respaldo es mucho más necesario. Porque la gente no inventa creencias, se las imponen. Y son los medios, ese medio para ser más preciso, ese Grupo y aparato de agenda marcada que se escuda tras el verso de ser simplemente un medio de comunicación, una empresa más, en el que las personas si quieren, como si tuvieran una total alternativa, cambian de canal o compran otro diario, los que reescriben la realidad del presente disfrazándola, por omisión o propaganda, con literaria información. Y la sinvergüenza de la impunidad todavía les hace nombrar a la palabra relato como un mal del pasado, o hablar de corrupción omitiendo el hecho de un presidente procesado, de Panana Papers, o de la fortuna de la familia en manos del estado en los 70 y profundizada en los 90.

Estamos en julio, dentro un mes hay elecciones, y la mejor manera de no sentir defraudaciones es atender a la realidad, y no a la que nos cuentan, sino a la que vivimos. Porque después de agosto y de octubre, por dos años, será muy difícil frenar la marcha de un modelo que nos podrá en jaque frente a las necesidades de todos los ciudadanos que pisamos este suelo. Modelo que hoy mismo pasó y pasa de la mentira a la verdad. Una verdad que día a día nos desayuna con noticias tristes, que duelen, que lastiman, que atemorizan. Y no es solamente la boleta del gas o de la luz, que por supuesto importan, sino la consecuencia de hechos gravísimos como lo sucedido con los Fondos Buitres, el desprestigio de la escuela pública, los cierres en lista de fábricas, empresas y pymes, la deuda a 100 años, el aviso sistemático de privatizaciones y apertura del mercado internacional asesinando al mercado interno, el vacío cultural con fondos que no se saben hacia dónde van, la represión en las calles quitándonos, a cada uno de nosotros, el derecho democrático de manifestarnos libremente, la persecución política e ideológica, cultural y social, con el ejemplo claro y concreto de Milagro Sala, la corrupción enajenada y cubierta por los medios que manejan al país, la devaluación incontrolada, el desprestigio de lo público y el aroma a la venta indiscriminada del patrimonio argentino.  Una verdad que sigue escribiendo capítulos ferozmente angustiantes, y que no nos dan las líneas para detallarlo.

Estamos a un mes, de poder empezar a revertir los hechos, de poder, en el mejor sentido de la palabra, devolverle el cachetazo a un gobierno insensible que nos lastima día a día, de gritar bien fuerte que los derechos no se tocan, que las libertades se defienden, y que tenemos, con el voto, una respuesta a lo que vemos y sentimos. Estamos a un mes, de no caer en la repetida historia de promesas infundadas y farsantes, de mentiras que luego mostrarán la verdadera verdad. Verdad que los desnuda, verdad que nos llevará, sin hacer una campaña del miedo sino motorizado por lo que hace un año y medio sucede, a un país de crisis en todos los ámbitos.

Estamos a un mes de mostrar que este pueblo tiene memoria y reclama la dignidad de todos los habitantes, de poder hablar, de dar una respuesta, y mostrar la verdadera verdad del presente de nuestro país.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: