Construyendo feminismo popular, de la mano de la cuarta ola

Entre los senderos del feminismo que recorre nuestra América Latina se encuentra la rama popular que tiene sus fuentes en movimientos indígenas y campesinos. Los cuales han venido protagonizando rebeldías frente al capitalismo colonial y patriarcal. Se asocia lo popular a la praxis política por la independencia económica, la soberanía política y la justicia social.

Es importante aclarar que hablamos de “feminismos” para reconocer la pluralidad dentro de nuestro movimiento y apropiarse de su inminente carga política, el feminismo es un conjunto de movimientos sociales y políticos muy variados.

El Feminismo de la igualdad, es el movimiento que arranca de la reclamación histórica de las mujeres en los siglos XVII y XVIII y que reivindica el derecho a ser reconocidas en pie de igualdad con los hombres. Denuncia además la elaboración de diferencias de género, constituidas por la “razón patriarcal” como categorías naturales, cuando para sus defensores son “construcciones sociales y culturales”.

El Feminismo de la diferencia es la línea que aboga por la no equiparación de la dualidad de un género al otro, sino por el desarrollo de la diferencia genérica femenina en todos los órdenes simbólicos, apuesta por identificar y defender las características propias de las mujer basándose en el lugar que esta ocupa en el mundo y que le define.

El Feminismo radical, surgido en Estados Unidos a finales de los años sesenta, sostiene que la raíz de todas las desigualdades en las sociedades es el patriarcado, centrándose en las relaciones de poder que organizan las sociedades y que construyen los privilegios de los hombres sobre las mujeres. En base a esto, se propone derrocarlo a través de la oposición a los roles de género que se han impuesto a las mujeres. Para las feministas radicales ‘ser mujer’ significa ser de una clase social oprimida a la que nadie elegiría pertenecer. El transactivismo denomina TERF (feministas radicales trans-excluyentes) a aquellas feministas radicales que critican el transgenerismo y que en algunos casos rechazan a las mujeres trans por considerarlas hombres, o hacen una interpretación tránsfoba de los hombres trans en sus espacios por leerlos como mujeres.

Foto: Paula Krewski.

 

Volviendo al feminismo popular, se construye desde un lugar donde las mujeres podamos identificarnos, es un movimiento que no es sectario, abrazando a las disidencias y todes aquelles que luchan por un mundo posible. No nos definimos sólo como feministas sino como anticapitalistas, anticoloniales, militantes populares y latinoamericanistas.

Foto: Paula Krewski.

 

 

En estos tiempos que nos atraviesan tan de pronto y violentamente es necesario aferrarnos a nuestras compañeras. Cada una de nosotras, mujeres feministas, tenemos nuestra propia historia que escribimos mientras nos tropezábamos en éste mundo patriarcal donde pareciera que no importa nuestro sufrimiento. Pero desde que estamos juntas y construyendo se siente en el aire esa sororidad que te abraza y nos llena a cada una para seguir atravesando nuestro día a día.

 

Por: Carolina Dulac.

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