Escuelas abandonadas: la cara de la desidia estatal

Parte I

General Rodríguez está en medio de una emergencia educativa. Ante la falta de vacantes en todos los niveles educativos, la solución debería estar en inaugurar nuevas escuelas. Sin embargo, el distrito cuenta con seis escuelas que fueron abandonadas en pleno proceso de construcción, dejando a miles de chicos sin la opción de tener clases de calidad en sus propios barrios.

Hace poco más de un año, las escuelas públicas de General Rodríguez cerraron sus puertas como consecuencia de la explosión de la escuela primaria Nº49 de Moreno, en la que murieron Sandra Calamano y Rubén Rodríguez. La comunidad educativa comenzó a movilizarse en pos de denunciar la responsabilidad del Estado y para reclamar las condiciones de infraestructura en las que los chicos tenían clases todos los días. General Rodríguez no fue la excepción. Empezó un camino de lucha de docentes, directivos y padres que pedían a las autoridades educativas que arreglaran las escuelas para poder volver a clases.

Desde entonces, no hay muchos motivos para festejar el Día del Maestro, sino todo lo contrario. En este día de lucha, se torna necesario dar a conocer la situación en la que se encuentran las escuelas de nuestra ciudad. 1748 Noticias habló con vecinos, docentes y directivos para conocer la condición de las escuelas abandonadas por el Estado Provincial. En esta primera entrega, daremos a conocer el estado de dos de estas escuelas. 

En nuestro distrito, hace ya algunos años, las aulas están colapsadas. La emergencia educativa no sólo pasa por los recortes de presupuesto para arreglos en los establecimientos o en la reducción de gastos en los alimentos para los comedores. El gran problema que afecta a todos los niveles educativos de es que las aulas están superpobladas y no hay suficientes vacantes. Los niños y niñas en edad escolar no tienen lugar en las escuelas de su barrio y, por lo tanto, sus familias deben llevarlos a escuelas más alejadas. Esta problemática podría solucionarse inaugurando nuevos establecimientos educativos. Sin embargo, el Estado Provincial decidió frenar la construcción de seis escuelas de nuestra ciudad. José Amarilla, secretario general de la seccional de Suteba General Rodríguez, sostiene que “deberían hacer al menos cinco escuelas más para poder descomprimir la superpoblación”.

El barrio Altos del Oeste alberga a dos edificios sin terminar: uno de ellos pertenece a la Escuela de Educación Secundaria Nº9, que en la actualidad comparte el espacio con la Escuela Primaria Nº14, ubicada en el barrio de Güemes. En el año 2014, la UEGD (Unidad Educativa de Gestión Distrital) recibió los reclamos provenientes del distrito y pidió la creación de un nuevo establecimiento. En La Plata aprobaron el proyecto y hubo una licitación. En el 2015 se comenzó a construir y para el 2016 la empresa ya había parado la obra, dejando únicamente los cimientos y la mitad de las paredes levantadas. En la actualidad, es poco lo que queda de esas paredes, que están rotas a piedrazos, mientras que los alrededores se convirtieron en pastizales y los alambrados caídos en el suelo son un peligro para quienes transitan por el lugar.

José Zalazar, profesor de educación física en la EES Nº9, recuerda: “el año pasado cuando hicimos la movilización de docentes pidiendo que se terminen estas, tuvimos acompañamiento de los padres, de la comunidad, de los alumnos. Pero las promesas del gobierno municipal quedaron en la nada”. Como consecuencia de la sobre población, los estudiantes de la secundaria Nº9 se dividen en tres turnos. En el turno mañana y tarde, asisten los alumnos de la secundaria básica (de primero a tercer año), mientras que en el turno vespertino tienen clases los chicos que cursan de cuarto a sexto año. Sin embargo, tuvieron que agregar un tercero y un cuarto año al turno de la noche porque había más de ochenta chicos inscriptos. “Según lo que nos manifiestan los padres, problemas de inseguridad, porque el barrio es muy oscuro; además, el acceso en las calles es complicado, cuando llueve se hace inaccesible y tienen que ir caminando o, si llueve mucho, no pueden llegar”, agrega Zalazar.  

El otro edificio en Altos del Oeste se ubica más adentro del barrio. A su lado hay un descampado, un caballo pastando y una pequeña casa de madera. Es un jardín de infantes, aún sin número asignado, pero con la construcción casi terminada. Según lo anunciado, el jardín abriría sus puertas en el comienzo del ciclo lectivo del año 2017, pero eso nunca sucedió. El edificio que debía alojar a casi doscientos niños y niñas contaba, al momento de su abandono, con sanitarios, caños de luz, de gas y de agua; tenía paredes, aberturas, techo y azulejos en la cocina. Juliana, vecina del barrio, afirma que “la escuela está así desde que se fue Cristina. Ella estaba haciendo todo bien y cuando se fue, la escuela se fue a la quiebra. Estaba para inaugurarse, tenía el baño, todo bien hecho, hasta que se abandonó. Se robaron el inodoro, los azulejos, los cables, los caños de gas, es un desastre”. Las vecinas son quienes se pusieron al hombro el cuidado del jardín, pusieron cadena y candado, se encargan de echar a quienes se meten a hacer vandalismo y mantienen a los más chicos lejos de los escombros para evitar que se lastimen.

Mariela vive en la esquina del edificio abandonado, pero debe llevar a su hijo todas las mañanas caminando al jardín Nº 916, de Almirante Brown. “Son más de 20 cuadras desde mi casa hasta el jardín. Voy caminando porque, para tomarme el colectivo, tengo que caminar hasta la parada que es lejos”, cuenta Mariela. Y aporta: “hay un montón de chicos en el barrio en edad de ir al jardín, hay muchos en listas de espera. El que está más cerca quedó demasiado chico”. Similar es el caso de otra vecina, que tiene una hija de cuatro años que aún no está escolarizada porque no hay vacantes. “Anoté a mi hija en el jardín cuando tenía un año, pero está en la lista de espera en el puesto 121 y el año que viene tiene que entrar sí o sí”. ¿Cómo exigirle a una madre que escolarice a su hija cuando, viviendo a cinco cuadras de un jardín que tendría que estar abierto, no encuentra vacante siquiera en otro barrio? “Cuando fuimos a reclamar al gobierno municipal, su excusa fue que el jardín lo empezó el gobierno de Cristina. ¡Entonces vamos a votar a Cristina para que lo termine!”, le contestaron las vecinas. Después de haber presentado un pedido para terminar el edificio en el Ministerio de Educación de la Provincia, hace poco más de un mes, la comunidad educativa de Altos del Oeste está a la espera del número de expediente para poder continuar con esta lucha.

Ante los reclamos de los vecinos, el gobierno de Darío Kubar, en lugar de presionar a Provincia, decidió construir aulas en algunas de las escuelas colapsadas de estudiantes. José Amarilla comenta: “como gremio pusimos todos los recursos que tenemos para hacer reclamos, salimos a la calle un montón de veces, hicimos reclamos en jefatura distrital, en el municipio, en el consejo escolar. El tema es que esta gente hace oídos sordos a los reclamos”. A pesar de haber elevado pedidos tanto a nivel local como provincial, Suteba tampoco recibió respuestas. “El municipio hizo aulas, pero eso no alcanza. Hay que hacer escuelas, no aulas”, reafirma Amarilla.

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